14 Roland Garros y Mallorca, el rival eterno de Federer y Djokovic. Ya sabes de quien hablamos ¿no? Rafael Nadal Parera, Rafa para los amigos. La leyenda viviente del tenis español. Su retirada después de 23 años de carrera y 92 títulos nos pone tristes, pero también nos hace preguntarnos: ¿Quién seguirá su legado?

Ahora los niños crecerán queriendo ser el futuro Carlos Alcaraz, pero ¿llegará a ellos el eco de quién fue nuestro querido Rafa Nadal o será como las nuevas generaciones que siguen sin saber quién fue Andrés Iniesta? Después de viajar por medio mundo consiguiendo títulos allí donde fuera y alegrar a millones con cada nuevo logro, toca poner un fin a este viaje lleno de subidas y bajadas. El futuro es incierto, pero los más optimistas preferimos creer que el legado de Rafa no morirá para las futuras generaciones. Aunque sepamos de sobra que alguno, como es inevitable, no sabrá nunca quién fue. Ahora Carlos Alcaraz ascenderá como representante del tenis español y como van las cosas, promete no defraudar.
La derrota de Nadal en los cuartos de final de la Copa Davis en Málaga contra Botic van de Zandschulp fue la despedida definitiva de su carrera profesional. Un final amargo para todos los fanáticos de este niño de Mallorca que se volvió un ídolo mundial. Su imagen es el ejemplo para cualquiera, el deseo de superación, la disciplina y su humildad fueron sin duda las claves de su éxito y su amistad con sus rivales, esos Big Three, nos van a dejar siempre con ganas de más partidos.
Verlo saltar en la pista era casi una coreografía en cada movimiento para llegar a los puntos. La magia de su presencia es innegable dentro y fuera de la cancha. Por lo que no sorprende que algunos lo consideren el mejor de tenista español de la historia.
Además de sus logros como deportista, hay mucho que reconocerle como persona. Su calidez hacia sus fanáticos y su equipo siempre se ha comentado. Ejemplo de esto son las relaciones personales que construye con su equipo. Tras su primera participación en el Open de Australia. Se hizo amigo de quien fue su chófer durante el viaje y desde entonces, se movió con él en cada visita que realizaba al país. Como si de una reunión indispensable se tratase, porque ya se habían convertido en amigos.
Son esos pequeños detalles los que hacen a Rafa Nadal un deportista incomparable, incluso fuera de la cancha.