La facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad San Pablo CEU, organizó un encuentro con distintos testimonios de misioneros sobre el domingo mundial de las misiones (DOMUND). La finalidad de esta cita era que los estudiantes conociesen este aspecto y actividades de la Iglesia que muchas veces pasan tan desapercibidos.

José Mª Calderón, director de Obras Misionales Pontificias, realizó una breve introducción en la que explicó que un territorio de misión es aquel lugar en el que la Iglesia no está implantada. En total son 1.126, entre estos, el vicariato de Requena en Perú, que a pesar de ser tan extenso como Andalucía tan solo tiene dos sacerdotes, dos religiosas y un obispo.

«Un cristiano si no evangeliza, su fe muere»

Las dos ideas principales que transmitió a los estudiantes fueron las siguientes. «El voluntariado no debe consistir simplemente en hacer cosas buenas, sino en conocer el trabajo de los misioneros y entender por qué lo viven.»

A continuación dieron su testimonio Pablo y Gloria, un matrimonio recién casado que emprende su misión a Tanzania el próximo 18 de noviembre.

En primer lugar, explicaron cómo antes de decidirse a dar este gran paso en su vida tuvieron lo que se denomina una etapa de «discernimiento». «La delegación de misiones de Madrid es nuestra segunda casa. Ha sido un discernimiento fácil y sencillo. Durante los veranos cuando ayudábamos a la delegación misionera en distintas campañas, poco a poco vimos como el Señor nos pedía dar un paso más: entregar nuestra vida.» También explicaron que la misión, a diferencia del voluntariado, no es una elección personal, sino una llamada personal de Dios a darlo todo.


Gloria recordó cómo desde su infancia le llamó mucho la atención la misión debido a sus tíos,
«A los 10, 11 años, cuando volvían de misión y nos contaban lo que habían visto y oído me contagiaban la felicidad, me chocaba cómo habiendo vivido historias tan duras, podían venir tan felices de esos sitios. Así que decidí embarcarme en esa experiencia en el verano de los 18 y me fui a Perú. Durante esos meses descubrí una parte de la Iglesia desconocida para mi. Me enamoré de la entrega misionera, de la eucaristía y de la oración personal. He aprendido mucho del amor y de la pobreza.»

No obstante, a pesar de que ellos no pararon de sonreír en ningún momento y de que transmitían una gran alegría confesaron que obviamente no era una decisión nada fácil y que no tenían más remedio que confiar plenamente en Dios. «Totalidad, -resume-, el señor nos llama a entregarlo todo. Es cierto que me cuesta mucho entregarle mi familia y amigos, pero pienso en todo lo que nos tiene preparado; hay que fiarse, incluso en momentos de miedo.

«Pues Dios no elige a los capaces, sino que capacita a los que elige»


Por último, Ángeles Monjo, estudiante de derecho, presentó el programa Misión País, que organiza misiones a nivel nacional. Se trata de una buena oportunidad para introducirnos en el mundo misionero.
Explicó que esta iniciativa surge por medio de unos jóvenes que soñaban con que España volviese a ser tierra de María. Para lograrlo, se dedican a ir a pueblos y ponerse a disposición del párroco para ayudar en lo que sea necesario.

Del 2 al 9 de febrero se va a organizar una semana de misión en la diócesis de Guadix (Granada), en la localidad de Huéscar, en la que necesitan contar con unos treinta misioneros.

Desde Pastoral animan a cualquier estudiante de la universidad a no perder la oportunidad de vivir esta experiencia, pues tal y como Gloria y Pablo nos dijeron, «al que más se le dio, más se le pedirá». Conviene reconocer que nada de lo que tenemos realmente nos corresponde y que nuestra suerte es para entregarla a los demás.


Hub CEU
Hub CEU

Would you like to share your thoughts?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *