El CEU ha organizado misas en todas sus facultades en memoria a todas las víctimas mortales, además de realizar un minuto de silencio en respeto a todos ellos.

Además, a partir del día ocho de noviembre se realizaron recolectas de material de limpieza, linternas, medicinas, entre otros productos… en cada una de las facultades del CEU San Pablo. A esto se sumaron las ayudas de voluntariado, recaudación de fondos, ayuda psicológica y acciones sociales, con el fin de ayudar a todos los afectados a seguir tanto con sus estudios y desarrollo laboral, como a ir retomando el curso de sus vidas antes de la tragedia.

Dentro de la comunidad de Madrid, otras universidades como la Carlos III y la Complutense han realizado actividades similares a las de nuestra universidad. Mostrando también su apoyo total a las víctimas. La universidad Complutense, además de esto, ha iniciado una campaña de crowdfunding, en la que el dinero recolectado se destinará a organizaciones como Cruz Roja o Banco de Alimentos de Valencia; y distintos equipos de voluntariado.

Por su parte, el ayuntamiento de Madrid junto a EMT, lleva a cabo recogidas de alimentos y limpiezas de las calles en los pueblos afectados, así como retiradas de vehículos. De forma independiente, la empresa Mapfre puso en marcha un protocolo especial de asistencia, para recaudar fondos destinados a entidades sociales que trabajan en los pueblos afectados.

Con respecto al resto de España, en la Universidad Autónoma de Barcelona, además de las opciones organizadas por la universidad, muchos estudiantes decidieron movilizarse por su cuenta para aportar su grano de arena en esta situación;  como es el caso de Josefina Ortiz, estudiante de biomedicina.

Nos cuenta que ante la impotencia de no poder ayudar con todo lo que estaba pasando, decidió dar difusión sobre los puntos de recogida de alimentos y productos de primera necesidad, que encontraba en cuentas de Instagram como @PuntosPorLa DANA; cuya intención era dar una voz a todos los puntos de recogida de donativos del país.

Sin embargo, al informarse y contrastar información sobre puntos de Barcelona, fue ella quien tomó la iniciativa de organizarlos por su cuenta y comprobar que todos estuvieran activos; consiguiendo así acabar con la desorganización de distintas webs y asegurarse de dar visibilidad de los datos correctos a todos los que buscaran, como ella, una forma de ayudar y poder difundir la información útil.

“Tened en cuenta que las necesidades van variando; y esto es lo que necesitan por ahora que están limpiando. Una vez puedan volver con normalidad a sus casas, puede que necesiten más ropa o muebles, pero por ahora, las necesidades son estas.” Aclara a todos los que llevan material y alimentos.

El resto de estudiantes de España no se quedan atrás, como la Universidad de Cantabria, con recolectas; la de Salamanca, que organiza a sus grupos de voluntarios para visitar las localidades afectadas por la DANA; o la asociación ELNA de los estudiantes de enfermería de la universidad de Segovia, que asistirán como personal de enfermería a todos los afectados, además de ayudar a limpiar las calles; como lo han hecho ya los primeros grupos de esta universidad a lo largo de esta semana.

Por parte del resto de ciudadanos, en Noreña, Asturias; un grupo de vecinos organizó una recogida de alimentos, con voluntarios que trasladaron siete furgones y un tráiler con comida para llevar a los pueblos afectados. Un caso similar sucedió en Lillo, Toledo; donde se movilizaron cuatro furgones con productos de limpieza; y vestimenta para niños y bebés. Además de facilitar una cuenta bancaria para realizar donaciones; y organizar una fiesta benéfica con el fin de recaudar dinero para ayudar a los afectados.

“Nos llamaban la generación de cristal, pero es que si no nos unimos para estas cosas, mal apaño” dice una de las vecinas de la localidad.

Desde Andújar, Jaén, con ayuda  del ayuntamiento, entidades religiosas y ONGs, se han movilizado también camiones con frutas y productos de higiene y limpieza, junto con botas, cepillos y más material.

En Valencia, la asociación JARIT, con aproximadamente 60 voluntarios,  recibe donaciones, y hace difusión de las necesidades concretas de cada pueblo y familia. Ellos mismos gestionan recogidas, organización y recepción de transportes desde otras provincias, que colaboran con ellos para hacer llegar sus donaciones a las víctimas de la DANA. Operan en Sedaví, Catarroja, Alfafar, Paiporta y Benetússer, entre otros pueblos, siempre haciendo llegar sus peticiones a cada familia y repartiendo a otras más que encuentren por el camino. Además de esto, colaboran limpiando las calles y hogares de los vecinos de cada localidad; y han abierto una cuenta bancaria para recibir donaciones económicas con las que cubrir las necesidades de las familias afectadas.

Tenemos también el testimonio de una estudiante de la universidad politécnica de Valencia. No saber nada acerca de lo que va a pasar, a menos de 24 horas de lo que fue una tragedia; enterarse por medio de otros estudiantes; y la poca previsión de su universidad son parte del caos que vivió.

El día 29 de octubre a pesar de que otras universidades ya se habían cancelado las clases, la universidad politécnica de Valencia decidió posponer su anuncio y mantener una jornada lectiva regular, antes de que las inundaciones comenzaran. Fue por esto, que muchos estudiantes que asistieron a la universidad, durante el turno de mañana, fueron incapaces de volver a sus hogares, que ya se veían afectados por la DANA, con calles inundadas y cierres de las vías de transporte público. Por lo que varios de ellos, no tuvieron más remedio que pasar la noche refugiados dentro de su universidad.

Las alarmas de precaución enviadas por parte del gobierno de la comunidad, se enviaron cuando ya muchos pueblos se habían inundado y las imágenes de estos empezaban a circular por redes sociales.

Actualmente, la universidad politécnica ofrece ayuda psicológica gratuita a todas las víctimas, además de atender a todos los niños de las localidades con actividades con el fin distraerlos dentro de todo el caos provocado por la DANA.

“Es catastrófico el nivel de manejo de la situación», nos dice esta alumna. “Hasta pasados cuatro o cinco días no han empezado a llegar los militares a ayudar a limpiar los pueblos. Todos han sido voluntarios. Hay mucha gente que nadie sabe dónde está. No  es normal que un pueblo esté cuatro o cinco días sin recibir ayuda; y los que la están llevando son voluntarios, que con las condiciones como el agua estancada, también se ponen en riesgo.”.

Desde Valencia, saliendo desde el Hospital de la Fe, los voluntarios caminan durante una hora hacia los pueblos. Llevan con ellos escobas, recogedores, mascarillas y guantes. La gran mayoría llega sin saber dónde pasarán la noche. Preguntan a quién ayudar, sin conocer a nadie, y empiezan a trabajar. Limpiar barro, mover muebles, no es una tarea fácil… César, uno de los voluntarios, nos ha contado su versión.

Él y su grupo llegaron el domingo a Valencia, siendo este lunes su primer día visitando Benetússer y Sedaví. Limpiaron algunos de los muchos negocios destrozados por la DANA y era notable la falta de maquinaria para retirar de las calles los coches y muebles, ahora destrozados. 

“Hoy (martes) hemos ido a Paiporta”, me contó “que comparado con los otros pueblos, es otro mundo.”.  Las calles enteras repletas de barro, la basura y los coches apilados unos encima de otros, fueron la imagen que provocó su impacto. Tras su gran labor, llegaron a una conclusión: “Falta maquinaria y mano de obra más preparada”; y su respuesta al preguntarle por fotos de lo que se vive en estas localidades, define toda la situación “ No he podido sacar más, tenía las manos sucias…” 

Gabriela Campos
Gabriela Campos

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